¡NO ES IDEOLOGÍA, ES EL CAPITALISMO! ¡ESTÚPIDO!

Forbes¿Están chiflados los representantes de la burguesía europea y mundial? ¿Por qué actúan de forma irracional? Esto es lo que amplios sectores de la Izquierda Europea se preguntan con asombro e indignación. Incapaces de analizar las contradicciones fundamentales de un sistema económico basado en el lucro, presentan la situación como si todos los miembros la burguesía europea estuvieran completamente desquiciados. Muchos parten del análisis de que la actual crisis es el resultado de unas decisiones políticas, económicas y sociales que comenzaron a ponerse en práctica en los años 80 del siglo pasado, un poco antes tal vez, lideradas por la derecha mundial y apoyadas por los sectores neoliberales de los partidos de izquierdas, que defendieron el papel del mercado como único regulador de la economía. Margareth Thatcher, Ronald Reagan y los economistas de la escuela de Chicago serían los principales culpables de esta nueva secta perversa: Los Neoliberales

Nadie niega la influencia nociva de dichos individuos, sin embargo, si todo fuese el resultado de una mala idea, la solución es clara: Busquemos ideas mejores, cambiemos el modus operandi. Todo lo que necesitaríamos seria un poco de lógica, racionalidad, sentido común y un mínimo de buenas intenciones por parte de los miembros de las clases dirigentes. De esta manera podríamos convencerlos de algo tan evidente como que los recortes en el gasto social no sólo no son necesarios desde el punto de vista del capitalismo, sino que más bien son contraproducentes (Baja el consumo, se reducen los mercados, aumento de la pobreza, la conflictividad…)

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. La falsa creencia de que lo que estamos viviendo es el resultado de una ideología irracional que ha atrapado a los políticos burgueses europeos, es idealismo en estado puro, frente al principio materialista de que, en última instancia, el comportamiento de las clases, de los representantes de la burguesía, de las instituciones (incluyendo a los estados) responden a intereses concretos, materiales y objetivos.

Llegados a este punto, conviene hacerse una pregunta que algunos parecen haber pasado por alto. Mientras el presidente Rajoy, en octubre del año pasado, presumía de los bajos salarios españoles ante inversores japoneses, al mismo tiempo se desvelaba el hecho que en el estado español, en un año se ha incrementado el número de multimillonarios en 47.000. Es evidente que no a todos les ha ido tan mal ¿Tan mal actúan los capitalistas según sus intereses? Resulta ingenuo que desde la izquierda se les pretenda dar consejos y lecciones sobre economía.

Según la revista Forbes, en EEUU, tras cinco años de crisis, los 400 americanos más ricos ganan más de 2 billones de dólares, una fortuna algo mayor al producto interior bruto de toda Rusia. Lo más destacable es que estas ganancias doblan las registradas hace una década. La cantidad media de ingresos de los miembros de la lista es de 5.000 millones de dólares, 800 millones más que hace un año.

Se dice que “La políticas de austeridad no son políticas lógicas” y se habla de “Austericidio”, término etimológicamente siempre mal empleado, pero más correcto cuando se refiera a “austeridad homicida” que no cuando se emplea como sinónimo de “austeridad suicida” ¿Cuál es la alternativa que ofrecen a la austeridad? El keynesianismo, es decir, la inversión de fuertes cantidades de gasto público, es algo que el capitalismo ya no se puede permitir debido al fuerte endeudamiento público y privado. Así pues, ¿De dónde proponen sacar el dinero? Muchos se limitan a sugerir, de forma más o menos abstracta, la necesidad de una “redistribución” de la riqueza, buscando siempre soluciones dentro de la lógica del capitalismo. De esta forma, nunca llegan a aclarar la cuestión central del problema, que es, y perdonen que me repita: ¿De dónde diablos piensan sacar el dinero?

Uno de los puntos fuertes de muchos de sus programas se basa en la persecución del fraude fiscal y la supresión de los paraísos fiscales. ¿Cómo? ¿Pidiéndolo por favor? El capitalismo se rige mediante sus propias reglas, y dentro de sus límites, es imposible planificar ningún tipo de producción y distribución. Dada su naturaleza anárquica, una planificación efectiva para producir los bienes que satisfagan las necesidades sociales de la mayoría de la población es imposible. Cualquier política que respete las reglas del capitalismo – por ejemplo una política keynesiana que incremente la demanda– no es de ninguna manera racional o razonable porque ignora cómo funciona realmente el capitalismo. Este tipo de políticas no van a la raíz de la causa real de la crisis, sino que solo tratan de curar sus síntomas con tratamientos superficiales. La idea de la redistribución de la riqueza sin expropiar y derribar a la burguesía es totalmente utópica.No es ideologia es economía

Para maximizar los beneficios, los capitalistas continúan exigiendo recortes en los costes laborales y compiten entre sí para ver quién puede recortar más. Más allá de sus complicadas operaciones especulativas y de ingeniería financiera, las teorías del valor, de la plusvalía, de la tasa decreciente de beneficios y de acumulación del capital, ya desarrolladas por Marx, son leyes económicas que los capitalistas no tienen más remedio que cumplir independientemente de su estado de cordura. Solo si no las cumplieran, en vista de los resultados que están obteniendo, es cuando los podríamos tratar de dementes.

El crecimiento económico se mantuvo en Europa en el pasado gracias a la de la expansión del crédito, hasta que la deuda alcanzó medidas tan desproporcionadas que ni Alemania podía soportar el peso de toda la deuda europea. Para reducir la deuda, recortan el gasto, y al hacerlo recortan aún más el mercado. Todo esto no es producto de ninguna ideología “neoliberal”, sino de la situación concreta y actual del sistema. Así pues, la auténtica locura es creer que el problema es que las clases dominantes se han vuelto locas o son estúpidas y no saben lo que hacen. Las contradicciones del sistema provocan un desequilibrio económico para cuya estabilización, los capitalistas recurren a la desestabilización del equilibrio social. A la hora de escoger entre ellos o nosotros, ellos siempre se escogen a ellos mismos.

Ciertamente, el capitalismo es irracional, una auténtica locura, pero sólo desde el punto de vista de las necesidades reales de la humanidad y del planeta, no desde el capitalismo. Éste es el dilema al que se enfrentan los capitalistas, y ellos no son los que lo van a resolver.

Publicado en Editorial, ESCRITS 4, 3ª época

 

Posted on Mai 11, 2014, in Uncategorized. Bookmark the permalink. Deixa un comentari.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s

%d bloggers like this: